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Movilidad, barreras arquitectónicas y urbanísticas

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Escaleras con rampa

Movilidad y barreras urbanísticas

En la actualidad, todavía son millones las personas que se enfrentan cada día a obstáculos y dificultades para desplazarse de forma autónoma en calles, edificios, medios de transporte públicos e incluso dentro de su propio hogar. Esto se conoce como barreras arquitectónicas (en edificios y viviendas) o barreras urbanísticas (cuando tienen que ver con la movilidad urbana). La causa de este problema es que aun son muchos los espacios públicos y privados que no cuentan con accesibilidad para personas con discapacidad.

Cada vez se toma más en cuenta esta realidad, pero todavía hay muchos edificios y entornos que se diseñan sin tomar en cuenta que no todas las personas tienen las mismas capacidades o necesidades al desplazarse.

Por ello, este artículo tiene la intención de crear mayor conciencia sobre lo que son las barreras arquitectónicas y algunas soluciones para eliminar o sortear este tipo de obstáculos.

Bordillo y silla de ruedas en paso de cebra

¿Qué son las barreras arquitectónicas?

Imagina que cada vez que quieres subir unas escaleras, te encuentras con que cada escalón mide dos metros de altura. Entonces, una tarea normalmente simple se convertiría en misión imposible. Este es el efecto que tienen las barreras arquitectónicas sobre las rutinas diarias de las personas con discapacidad.

Por lo tanto, las barreras arquitectónicas son obstáculos que hacen que algunos usuarios no puedan acceder a un espacio o desplazarse en él. Así, las personas con discapacidad, las personas con movilidad reducida o las personas mayores contarán con dificultades para moverse de forma autónoma.

¿Cuáles son los tipos de barreras arquitectónicas?

Existen muchas barreras arquitectónicas a nuestro alrededor. Pasillos estrechos, tramos de escaleras, bordillos en la acera, un edificio o vivienda con varias plantas, que no está acondicionado; son muchos los obstáculos a los que debe enfrentarse una persona con discapacidad o una persona mayor.

Sin embargo, en líneas generales, se pueden clasificar las barreras arquitectónicas en tres tipos:

1.      Barreras urbanísticas

Se trata de aquellos obstáculos que se encuentran en espacios públicos. Algunos ejemplos de este tipo de barreras son escalones aislados en alguna calle o acera, señales verticales ubicadas de forma atravesada en las aceras por lo que obstaculizan el paso, o aceras demasiado estrechas para ser transitadas con comodidad por personas en silla de rueda.

2.      Barreras en edificaciones

En este caso, se trata de barreras que se encuentran en edificios, ya sea públicos o privados. Pueden ubicarse en los accesos al edificio, como por ejemplo un portal al que solo se puede acceder a través de escaleras, o dentro del propio edificio. Algunos ejemplos son viviendas de varias plantas que no cuentan con ascensor o rampas, o pasillos estrechos que dificultan la circulación de las personas.

3.      Barreras en el transporte público

Finalmente, están las barreras u obstáculos que nos encontramos en los accesos y vehículos del transporte público. Por ejemplo, una estación de metro a la que no se puede acceder por ascensor, o autobuses que no cuentan con rampa móvil o espacios en su interior destinados para la silla de rueda.

Soluciones para eliminar las barreras arquitectónicas

Existen diferentes opciones para eliminar o sortear las barreras arquitectónicas que ya existen en el entorno. A continuación, te contamos algunos elementos que se pueden incorporar en edificios para mejorar la movilidad.

·        Ascensores

Este sistema de elevación está diseñado para transportar a las personas entre diferentes plantas de un edificio. Puede ser de varios tipos: eléctricos, hidráulicos o unifamiliares. Los ascensores eléctricos son ideales para estructuras de mucha altura, como es el caso de hoteles, torres de oficina o edificios de viviendas.

Por su parte, los ascensores hidráulicos son útiles en edificios con espacios reducidos que no contaban previamente con un ascensor. Finalmente, los ascensores unifamiliares están diseñados para brindar movilidad y accesibilidad en viviendas unifamiliares o urbanizaciones de menor tamaño.

·        Montacamillas

Esta solución esta diseñada especialmente para facilitar la movilidad en espacios públicos dedicados a la salud, como pueden ser hospitales, centros de salud locales o residencias para mayores o centros geriátricos.

·        Elevadores Salvaescaleras

En los casos en los que instalar un ascensor no es posible, existe la opción de los elevadores de escaleras, son sillas o plataformas diseñadas para transportar a personas con movilidad reducida a través de las escaleras, salvando así este tipo de obstáculo.

·        Rampas

Es tal vez una de las soluciones más sencillas arquitectónicamente hablando, y sirven para sortear pequeños desniveles o tramos cortos de escaleras.

Todas estas soluciones tienen la capacidad de mejorar la vida de las personas con discapacidad y también de las personas mayores. Así podrán contar con mayor movilidad y autonomía en sus rutinas diarias, ya sea que se encuentren en su propio hogar o en espacios públicos.

El objetivo es que ninguna persona deba perder o sacrificar su independencia, sobre todo debido a obstáculos que pueden solucionarse de forma relativamente sencilla. Hacer énfasis en eliminar las barreras arquitectónicas hará que todos puedan disfrutar de su movilidad, un derecho esencial del ser humano.

¿Cuál es la importancia de eliminar barreras arquitectónicas?

Eliminar este tipo de obstáculos es una necesidad primordial para las personas con discapacidad o movilidad reducida, pues es una forma de garantizar que este tipo de personas puedan acceder sin problemas a todos los espacios. Por lo tanto, más allá de ser una cuestión de comodidad, es la manera de garantizar la accesibilidad y las mismas oportunidades a todos los individuos.

Entre las razones por las que es esencial eliminar las barreras arquitectónicas de los espacios públicos y privados están:

·        Brindar una mejor calidad de vida a las personas mayores, con discapacidad o movilidad reducida. Un entorno sin barreras arquitectónicas puede dar mayor autonomía e independencia en el día a día.

·        Asegurar que las personas puedan acceder y desplazarse en todo tipo de espacios, públicos o privados.

·        Garantizar que todas las personas tengan las mismas oportunidades de acceder a espacios laborales, educativos o de entretenimiento, más allá de sus limitaciones de movilidad.

·        Diseñar y construir espacios más prácticos y cómodos para todo tipo de usuarios.

 

En definitiva, las barreras urbanísticas y arquitectónicas no constituyen solo una cuestión de incomodidad, pues las barreras arquitectónicas pueden impedir por completo que una persona lleve a cabo su rutina diaria. Tareas aparentemente sencillas como entrar en un restaurante, al metro o un autobús, o subir las plantas de un edificio sin ascensor pueden convertirse en grandes retos que como sociedad debemos solucionar.

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